Enrique IV
Enrique IV ¡Voto a Dios, señor, son falsas! — Os voy a dar un buen príncipe, veréis.
PRÍNCIPE
¿Blasfemando, mozo impío? Desde ahora, ¡fuera de mi vista! Te apartaron brutalmente de la gracia. Te acosa un diablo encarnado en un viejo gordo, un tonel de compañero. ¿Por qué te juntas con ese baúl de fluidos, ese barril de bestialidad, ese hinchado costal de hidropesía, ese enorme pellejo de vino, ese fardo cargado de tripas, ese buey asado de feria relleno de morcilla, ese venerable Vicio, esa canosa Iniquidad, ese padre Rufián, esa añosa Vanidad[35]? ¿En qué destaca sino en catar y beber vino? ¿En qué es diestro y mañoso sino en trinchar un capón y comérselo? ¿En qué hábil sino en la astucia? ¿En qué astuto sino en la infamia? ¿En qué infame sino en todo? ¿En qué digno sino en nada?
FALSTAFF
Desearía entender bien a Vuestra Majestad. ¿A quién os referís, Majestad?
PRÍNCIPE
A ese vil y abominable corruptor de jóvenes, Falstaff, a ese viejo Satanás de barba cana.
FALSTAFF
Mi señor, conozco a ese hombre.
PRÍNCIPE
Lo sé.
FALSTAFF