Enrique IV
Enrique IV En cualquier caso, y sin ánimo de simplificarle, parece que Shakespeare quiso dejar clara desde el principio la dualidad del personaje. Si no fuese más que un sinvergüenza o un picaro, no se podrÃa explicar su inmensa popularidad ni tendrÃa sentido la estrecha relación de Hal con él. Pero Falstaff nos atrae y aun nos contagia, y no sólo por su simpatÃa o su ingenio, sino, como han visto hasta sus crÃticos más adversos, por encarnar ciertas tendencias humanas que le hacen envidiable: su voluntad de vivir libre de ataduras, su negativa a someterse a los lÃmites de la realidad. Al mismo tiempo, Shakespeare también nos hace ver desde el comienzo las ironÃas de la relación entre Falstaff y el prÃncipe. Como personaje sin oficio ni beneficio que vive de su ingenio y goza de la amistad de un prÃncipe, Falstaff no deja de pensar en las ventajas que obtendrá cuando Hal llegue a ser rey. Pero Hal también le hace ver el castigo al que le expone su vida de ladrón y la vulnerabilidad que le crea su modo de vida.