Enrique IV
Enrique IV Ahora bien, este lado sensato del príncipe muestra la ambigüedad con la que participa en este modo de vida. Aunque el robo que se prepara acabe siendo una broma contra Falstaff y Hal insista en su inocencia («¿Ladrón yo? Ni pensarlo.» «Bueno, por una vez en mi vida haré una locura.»), el caso es que su posición es ambigua. Falstaff parece incluirle cuando habla en plural (nosotros los ladrones) y él responde aceptándolo («… la suerte de los que somos hombres de la luna…»). Además, es él quien propone un robo («Juan, ¿dónde vamos a robar mañana?») inmediatamente antes de que entre Poins con la información del que se ha planeado. Importa destacar estos rasgos equívocos del príncipe porque es al final de esta escena cuando pronuncia el monólogo («Os conozco a todos…») en el que anuncia su futura transformación y viene a decir que su actual «vida disipada» es el mejor medio de ser admirado más tarde.