Enrique IV
Enrique IV con ingrato proceder, actitud amenazante
y ruptura de la lealtad y el juramento
que en vuestra primera empresa nos hicisteis.
REY
Todo eso bien lo habéis expuesto,
proclamado en las plazas, leído en las iglesias,
para adornar el atuendo del rebelde
con algún bello color que atraiga
a la gente mudadiza y descontenta
que abre la boca y se frota las manos
ante el anuncio de insurrección y de desorden.
A la rebeldía nunca le han faltado
tales tintes para colorear su causa,
ni ceñudos mendigos con hambre
de saqueos desatados y violencias.
PRÍNCIPE
En nuestros dos ejércitos, más de uno
ha de pagar muy caro este encuentro
si entramos en combate. Decidle a vuestro sobrino
que el Príncipe de Gales se une a todo el mundo
en su elogio a Enrique Percy. Por mis esperanzas,
y descartando su parte en esta empresa,
no creo que viva hoy más digno caballero,
de más recia bravura y más brava juventud,
más arrojo y audacia, que honre
con tan nobles hazañas nuestros días.
En cuanto a mí, y lo digo con vergüenza,