Enrique IV
Enrique IV Que no, Ned; ninguna en absoluto, mi buen Ned, ninguna. Le he censurado ante los impíos para que los impíos [volviéndose hacia el PRÍNCIPE] no se enamoren de ti; obrando así he hecho el papel del amigo preocupado y del súbdito leal, y tu padre tendrá que agradecérmelo. Nada de ofensas, Hal; ninguna, Ned, ninguna; ninguna, muchachos.
PRÍNCIPE
Y ahora, para congraciarte, el puro miedo y la mera cobardía te hacen agraviar a esta dama virtuosa. ¿Está ella entre los impíos? ¿Está entre los impíos la posadera? ¿O tu paje? ¿O el honrado Bardolfo, cuyo fervor le arde en la nariz?
POINS
Contesta, olmo seco, contesta.
FALSTAFF
El demonio ha apuntado a Bardolfo en su lista; su cara es la cocina privada de Lucifer, donde asa a los borrachos. Respecto al niño, tiene un buen ángel a su lado, pero el diablo le ciega.
PRÍNCIPE
¿Y las mujeres?
FALSTAFF
Una ya está en el infierno, y su fuego contagia a las pobres almas[40]. A la otra le debo dinero, y no sé si eso la condena[41].
POSADERA