Enrique IV
Enrique IV sudando, sin sombrero, preguntando
por sir Juan Falstaff en todas las tabernas.
PRÍNCIPE
Por Dios, Poins, que me siento muy culpable
de profanar un tiempo tan precioso,
en que la tormenta de la sedición, como el viento
del sur cargado de negros vapores, cae
sobre nuestras cabezas inermes y desnudas.
Dame mi espada y mi capa.— Falstaff, buenas noches.
Salen el PRÍNCIPE, POINS, [PETO y BARDOLFO].
FALSTAFF
Ahora que llega el bocado más rico de la noche, tenemos que irnos sin tocarlo.
[Llaman dentro.]
¿Otra vez la puerta? ¿Qué pasa ahora?
[Entra BARDOLFO.]
BARDOLFO
Señor, tenéis que ir a palacio sin demora;
os esperan doce capitanes a la puerta.
FALSTAFF
[al PAJE] Tú, paga a los músicos.— Adiós, posadera; adiós, Dora. Ya veis, buenas mozas, lo solicitados que estamos los hombres de mérito. Los sin mérito pueden dormir mientras reclaman al hombre de acción. Adiós, buenas mozas. Si no me envían fuera a toda prisa, os veré antes de irme.