Enrique IV
Enrique IV cuando duerma yo con mis mayores,
pues, cuando su terco desorden no se frene,
cuando Ãmpetu y ardor sean sus consejeros,
cuando se junten riqueza y destemplanza,
¡con qué alas volará su inclinación
hacia el peligro y la ruina que le espera!
WARWICK
Majestad, no le juzgáis bien.
El prÃncipe estudia esas compañÃas
como una lengua extranjera: para dominarla
hay que tener en cuenta y aprender
la palabra más obscena, que, adquirida,
no recibe otro uso, cual sabéis,
que el de ser odiada. Como al lenguaje soez,
el prÃncipe, en sazón y conyuntura,
rechazará a sus compañeros, y su memoria
quedará como patrón, como rasero
con que Su Alteza ha de medir a los demás,
convirtiendo en ventaja un mal antiguo[55].
REY
La abeja rara vez hace panal
en la carroña.
Entra WESTMORELAND.
¿Quién es? ¿Westmoreland?
WESTMORELAND
Salud a mi rey, y nueva dicha
se añada a la que ahora he de anunciar.