Enrique IV
Enrique IV ten por norma ocupar a los ánimos inquietos
con guerras exteriores, para que, desplazada,
la acción disipe el recuerdo del pasado.
Más diría si mis pulmones agotados
me dieran más fuerza para hablar.
Cómo obtuve la corona, ¡Dios perdone
y conceda que con paz en ti repose!
PRÍNCIPE
Augusta Majestad,
la ganasteis, llevasteis, me la habéis dado:
mi derecho a la corona es justo y claro,
y no pienso escatimar afán ni esfuerzo
para preservarlo contra el mundo entero.
Entran el príncipe Juan de LANCASTER y WARWICK.
REY
Mira, mira, aquí viene mi Juan de Lancaster.
LANCASTER
Salud, dicha y paz a mi augusto padre.
REY
Me traes dicha y paz, hijo mío;
la salud, ¡ay!, con jóvenes alas voló
de este cuerpo mustio. Viéndote,
concluyen mis asuntos de esta vida.
¿Dónde está el Conde de Warwick?
PRÍNCIPE
¡Milord Warwick!
REY