Hamlet, Principe de Dinamarca
Hamlet, Principe de Dinamarca pues él jamás volverá.
La barba, nÃveo blancor,
el pelo, rubio color;
Ya murió, ya murió.
¿A qué más dolor?
Acoja su alma Dios. Y todas las almas cristianas, si Dios quiere. Adiós.
(Sale.)
LAERTES.—¿Ves esto, Dios?
REY.—Laertes, debo compartir tu pena; no me niegues mi derecho. Ahora sal y escoge a tus amigos más juiciosos para que oigan y arbitren entre tú y yo. Si me creen implicado, de manera personal o coligada, yo, en desagravio, te daré mi reino, mi vida, mi corona y todo lo que es mÃo. Mas, si no es asÃ, accede a dispensarme tu paciencia y obraré en alianza con tu alma por dejarte satisfecho.
LAERTES.—Conforme. El modo en que murió, su oscuro entierro (sin emblema, espada, ni blasón sobre sus restos, rito noble o ceremonia funeral); todo esto clama tanto del cielo a la tierra que exijo que se indague.
REY.—Asà se hará; y donde haya crimen, el hacha caerá. Te lo ruego, ven conmigo.
(Salen.)