Hamlet, Principe de Dinamarca
Hamlet, Principe de Dinamarca ay, nony, nony, no, nony, no,
y en la tumba le lloran ya.
Adiós, mi paloma.
LAERTES.—Si estuvieras en tu juicio y clamases venganza, no conmoverÃas tanto.
OFELIA.—Vos cantad «Do re dó», y vos «Do re fá». ¡Ah, qué bien le va el estribillo! El pérfido mayordomo raptó a la hija del amo.
LAERTES.—Ese absurdo dice mucho.
OFELIA.—Esto es romero, para recordar. Acuérdate, amor. Y esto pensamientos, para pensar.
LAERTES.—La lección de la locura: ajusta el pensamiento y el recuerdo.
OFELIA.—Esto es hinojo, para vos, y aguileña. Y esto ruda, para vos; y una poca para mÃ. Los domingos la llamamos hierba de la gracia. ¡Ah, vos llevad la ruda por otro motivo! Esto es una margarita. Os darÃa violetas, pero todas se mustiaron al morir mi padre; dicen que tuvo buena muerte. (Canta.)
Pues Robin el guapo es mi ilusión.
LAERTES.—Pesadumbre y tristeza, dolor, el infierno, ella los convierte en dulzura y encanto.
OFELIA.—(Canta.)
¿Y ya nunca volverá?
¿Y ya nunca volverá?
No, no, no, muerto está,
y tú muere ya,