Hamlet, Principe de Dinamarca
Hamlet, Principe de Dinamarca HAMLET.—Señor, pasearé por este salón. Si le place a Su Majestad, es mi hora de ejercicios. Si traen las armas, y está dispuesto el caballero, y el rey mantiene su apuesta, haré que gane si puedo. Si no, me ganaré la deshonra y los golpes en cuestión.
OSRIC.—¿Transmito asà vuestra respuesta?
HAMLET.—En tal sentido, señor, con los floreos que os dicte vuestro estilo.
OSRIC.—Me recomiendo con lealtad a Vuestra Alteza.
HAMLET.—Todo vuestro.
(Sale Osric.)
Hace bien en recomendarse, pues nadie lo hará por él.
HORACIO.—Este chorlito se va con el cascarón en la cabeza.
HAMLET.—Le hacÃa ceremonias a la teta antes de mamar. Éste y otros muchos de su cuerda, que tanto cautivan a nuestro frÃvolo mundo, sólo han pescado la jerga de moda y las fórmulas externas: un surtido de pamemas que los saca adelante entre las mentes más cultas; pero prueba a soplarles y les revientas las pompas.
HORACIO.—Perderéis este encuentro, señor.
HAMLET.—No lo creo. Desde que él marchó a Francia, no he dejado de practicar, y con tal apuesta ganaré. Aunque no te imaginas el malestar que siento. Pero no importa.