Hamlet
Hamlet CLAUDIO.— ¡Oh! ¡Guillermo, amigos! Id entrambos con alguna gente que os ayude. Hamlet, ciego de frenesÃ, ha muerto a Polonio y le ha sacado arrastrando del cuarto de su madre. Id a buscarle, habladle con dulzura y haced llevar el cadáver a la capilla. No os detengáis. [Vanse Ricardo y Guillermo] Vamos, que pienso llamar a nuestros más prudentes amigos, para darles cuenta de esta imprevista desgracia y de lo que resuelvo hacer. Acaso por este medio la calumnia (cuyo rumor ocupa la extensión del orbe y dirige sus emponzoñados tiros con la certeza que el cañón a su blanco), errando esta vez el golpe, dejará nuestro nombre ileso y herirá sólo al viento insensible. ¡Oh! Vamos de aquÃ… Mi alma está llena de agitación y de terror.
Cuarto de Hamlet.
HAMLET, Ricardo, Guillermo.
HAMLET.— Colocado ya en lugar seguro… Pero…
RICARDO.— [Desde adentro] ¡Hamlet, señor!
HAMLET.— ¿Qué ruido es este? ¿Quién llama a Hamlet?… ¡Oh! Ya están aquÃ.
Salen Ricardo y Guillermo.
RICARDO.— Señor, ¿qué habéis hecho del cadáver?
HAMLET.— Ya está entre el polvo, del cual es pariente cercano.