Hamlet
Hamlet CLAUDIO.— Y bien, Hamlet, ¿en dónde está Polonio?
HAMLET.— Ha ido a cenar.
CLAUDIO.— ¿A cenar? ¿A dónde?
HAMLET.— No a donde coma, sino a donde es comido, entre una numerosa congregación de gusanos. El gusano es el monarca supremo de todos los comedores. Nosotros engordamos a los demás animales para engordarnos, y engordamos para el gusanillo, que nos come después. El rey gordo y el mendigo flaco son dos platos diferentes, pero se sirven a una misma mesa. En esto para todo.
CLAUDIO.— ¡Ah!
HAMLET.— Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido a un rey, y comerse después el pez que se alimentó de aquel gusano.
CLAUDIO.— ¿Y qué quieres decir con eso?
HAMLET.— Nada más que manifestar cómo un rey puede pasar progresivamente a las tripas de un mendigo.
CLAUDIO.— ¿En dónde está Polonio?
HAMLET.— En el cielo. Enviad a alguno que lo vea, y si vuestro comisionado no le encuentra allÃ, entonces podéis vos mismo irle a buscar a otra parte. Bien que, si no le halláis en todo este mes, le oleréis sin duda al subir los escalones de la galerÃa.
CLAUDIO.— Id allá a buscarle.
Vanse los criados.