Hamlet
Hamlet HAMLET.— SÃ, presto lo sabrá; pero entretanto el tiempo es mÃo, y para quitar a un hombre la vida, un instante basta… Sólo me disgusta, amigo Horacio, el lance ocurrido con Laertes, en que olvidado de mà propio, no vi en mi sentimiento la imagen y semejanza del suyo. Procuraré su amistad, sÃ… Pero, ciertamente, aquel tono amenazador que daba a sus quejas irritó en exceso mi cólera.
HORACIO.— Callad… ¿Quién viene aqu�

Hamlet, Horacio, Enrique.
ENRIQUE.— En hora feliz haya regresado Vuestra Alteza a Dinamarca.
HAMLET.— Muchas gracias, caballero… [A Horacio] ¿Conoces a este moscón?
HORACIO.— [A Hamlet] No, señor.
HAMLET.— [A Horacio] Nada se te dé, que el conocerle es por cierto poco agradable. Éste es señor de muchas tierras y muy fértiles, y por más que él sea un bestia que manda en otros tan bestias como él, ya se sabe, tiene su pesebre fijo en la mesa del rey… Es la corneja más charlera que en mi vida he visto, pero como te he dicho ya, posee una gran porción de polvo.
ENRIQUE.— Amable prÃncipe, si vuestra grandeza no tiene ocupación que se lo estorbe, yo le comunicarÃa una cosa de parte del rey.