Hamlet
Hamlet Sala de la casa de Polonio.
LAERTES, Ofelia.
LAERTES.— Ya tengo todo mi equipaje a bordo. Adiós, hermana, y cuando los vientos sean favorables y seguro el paso del mar, no te descuides en darme nuevas de ti.
OFELIA.— ¿Puedes dudarlo?
LAERTES.— Por lo que hace al frÃvolo obsequio de Hamlet, debes considerarlo como una mera cortesanÃa, un hervor de la sangre, una violeta que en la primavera juvenil de la naturaleza se adelanta a vivir y no permanece. Hermosa, no durable: perfume de un momento y nada más.
OFELIA.— ¿Nada más?
