Hamlet
Hamlet POLONIO.— Yo os prometo, señora, que no me valgo de artificio alguno. Es cierto que él está loco. Es cierto que es lástima y es lástima que sea cierto; pero dejemos a un lado esta pueril antÃtesis, que no quiero usar de artificios. Convengamos, pues, en que está loco, y ahora falta descubrir la causa de este efecto, o por mejor decir, la causa de este defecto, porque este efecto defectuoso nace de una causa, y asà resta considerar lo restante. Yo tengo una hija… La tengo mientras es mÃa… que en prueba de su respeto y sumisión… notad lo que os digo… me ha entregado esta carta. [Saca una carta y lee en ella los pedazos que indica el diálogo]. Ahora, resumid los hechos y sacaréis la consecuencia. «Al Ãdolo celestial de mi alma: a la sin par Ofelia…». Esta es una alta frase… ¡Una falta de frase, sin par! Es una falta de frase, pero, oÃd lo demás. «Estas letras, destinadas a que su blanco y hermoso pecho las guarde: estas…».
GERTRUDIS.— ¿Y esa carta se la ha enviado Hamlet?
POLONIO.— Bueno, ¡por cierto! Esperad un poco, seré muy fiel.
«Duda que son de fuego las estrellas,
duda si al sol hoy movimiento falta,
duda lo cierto, admite lo dudoso;
pero no dudes de mi amor las ansias.