Hamlet
Hamlet »Estos versos aumentan mi dolor, querida Ofelia; ni sé tampoco expresar mis penas con arte, pero cree que te amo en extremo, con el mayor extremo posible. Adiós. Tuyo siempre, mi adorada niña, mientras esta máquina exista. Hamlet». Mi hija, en fuerza de su obediencia, me ha hecho ver esta carta, y además me ha contado las solicitudes del prÃncipe, según han ocurrido, con todas las circunstancias del tiempo, el lugar y el modo.
CLAUDIO.— ¿Y ella cómo ha recibido su amor?
POLONIO.— ¿En qué opinión me tenéis?
CLAUDIO.— En la de un hombre honrado y veraz.