Hamlet
Hamlet RICARDO.— Me reà al considerar, puesto que los hombres no os deleitan, qué comidas de Cuaresma daréis a los cómicos que hemos hallado en el camino, y están ahà deseando emplearse en servicio vuestro.
HAMLET.— El que hace de rey sea muy bien venido: Su Majestad recibirá mis obsequios como es de razón; el arrojado caballero sacará a lucir su espada y su broquel, el enamorado no suspirará de balde, el que hace de loco acabará su papel en paz, el patán dará aquellas risotadas con que sacude los pulmones áridos, y la dama expresará libremente su pasión o las interrupciones del verso hablarán por ella. Y ¿qué cómicos son?
RICARDO.— Los que más os agradan regularmente. La compañÃa trágica de nuestra ciudad.
HAMLET.— ¿Y por qué andan vagando asÃ? ¿No les serÃa mejor para su reputación y sus intereses establecerse en alguna parte?
RICARDO.— Creo que los últimos reglamentos se lo prohÃben.
HAMLET.— ¿Son hoy tan bien recibidos como cuando yo estuve en la ciudad? ¿Acude siempre el mismo concurso?
RICARDO.— No, señor, no por cierto.
HAMLET.— ¿Y en qué consiste? ¿Se han echado a perder?