Julio César
Julio CĂ©sar ANTONIO.—¡Éste es el más noble de todos los romanos! ¡Todos los conspiradores, menos Ă©l, obraron por envidia al gran CĂ©sar! ¡SĂłlo Ă©l, al unirse a ellos, fue guiado por un motivo generoso y en interĂ©s del bien pĂşblico! Su vida fue pura, y los elementos que la constituĂan se combinaron de tal modo, que la naturaleza, irguiĂ©ndose, puede decir al mundo entero: «¡Éste era un hombre!»
OCTAVIO.—¡HonrĂ©mosle, conforme a sus virtudes, con todo respeto y ritos funerales! ¡Sus restos descansarán esta noche en mi tienda con la pompa guerrera de los soldados! ¡Mandad, pues, que reposen las tropas, y vámonos nosotros a compartir las glorias de este dichoso dĂa!
(Salen.)
