Julio César
Julio César 
Roma. JardÃn de Bruto.
(Entra Bruto.)
BRUTO.—¡Eh, Lucio, hola! No puedo apreciar por la marcha de las estrellas cuánto falta para que apunte el dÃa. ¡Lucio, digo! Quisiera tener el defecto de dormir tan profundamente. ¡Vamos, Lucio, vamos! ¡Despierta, digo! ¡Eh, Lucio!
(Entra Lucio.)
LUCIO.—¿Llamabais, señor?
BRUTO.—Lleva una vela a mi estudio, Lucio, y cuando esté encendida ven y avÃsame.
LUCIO.—Lo haré, señor. (Sale.)
