La fierecilla domada
La fierecilla domada Anda, hija mÃa, anda. Esta vez no puedo censurar tus lágrimas.
Tal afrenta indignarÃa a una santa misma. Mucho más, claro, a una muchacha tan dada al arrebato y a la impaciencia como tú. (Llega Biondello corriendo.)
BIONDELLO:
¡Amo, amo! ¡Una noticia! ¡Una nueva vieja! ¡La nueva más vieja que jamás hayáis oÃdo!
BAUTISTA:
¿Una nueva vieja? ¿Cómo es posible tal cosa?
BIONDELLO:
¿No es una nueva anunciaros que Petruchio llega?
BAUTISTA:
¿Ha llegado?
BIONDELLO:
No, señor.
BAUTISTA:
¿Qué es lo que dices entonces?
BIONDELLO:
Que llega.
BAUTISTA:
¿Y cuándo estará aqu�
BIONDELLO:
Cuando esté donde yo estoy y os vea como yo os veo.
TRANIO:
Pero, vamos a ver, ¿cuál es la nueva vieja entonces?