La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III HASTINGS: Agradezco a su Gracia el cariño que me profesa; pero en lo que concierne a sus proyectos, no lo he sondeado, ni él me ha dado tampoco parte alguna de su graciosa voluntad. Pero vos, honorable lord, podéis fijar una fecha, y yo daré mi voto en nombre del duque, que presumo lo tomará a buena parte.
Entra GLOUCESTER.
ELY: A propósito: he aquí al propio duque.
GLOUCESTER: ¡Nobles milores y deudos, buenos días a todos! He dormido demasiado; pero creo que mi falta no habrá hecho descuidar el importante proyecto cuya solución necesitaba mi presencia.
BUCKINGHAM: De no entrar a tiempo de vuestra tirada, lord William Hastings hubiera pronunciado vuestra parte…, quiero decir vuestro voto…, para la coronación del rey.
GLOUCESTER: Nadie sino lord Hastings podía atreverse a ello. Su señoría me conoce perfectamente y me quiere bien. Milord de Ely[70], la última vez que estuve en Holborn vi unas magníficas fresas en vuestro jardín. Os ruego me enviéis algunas.
ELY: A fe y voluntad, milord, con todo mi corazón.
Sale Ely.