La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III La Torre de Londres.
BUCKINGHAM, STANLEY, HASTINGS, el OBISPO DE ELY, RATCLIFF, LOVEL y otros, sentados en torno de una mesa. Oficiales del Consejo presentes.
HASTINGS: Ahora, nobles pares, la causa porque nos hallamos aquí reunidos es adoptar un acuerdo respecto de la coronación. En nombre de Dios, hablad. ¿Cuándo llega el augusto día?
BUCKINGHAM: ¿Está todo dispuesto para la regia ceremonia?
STANLEY: Está, y sólo falta fijar la fecha.
ELY: Entonces, mañana, según juzgo, será un día feliz.
BUCKINGHAM: ¿Quién conoce las intenciones del lord Protector acerca del particular? ¿Quién es el confidente más íntimo del noble duque?
ELY: Vuestra Gracia, pensamos, debe de conocer mejor su pensamiento.
BUCKINGHAM: Conocemos cada uno el rostro del otro; pero, de nuestros corazones, él no conoce más del mío que yo del vuestro, o yo del suyo, milord, lo que vos del mío. Lord Hastings, a vos y al él os une una estrecha amistad.