La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III RIVERS: ¡Entonces maldijo a Ricardo, maldijo a Buckingham, maldijo a Hastings!… ¡Oh acordaos, Dios mÃo, de escuchar sus imprecaciones contra ellos, como ahora contra nosotros! ¡Y en cuanto a mi hermana[69] y sus adorables hijos, conténtate, Dios misericordioso, con nuestra sangre leal, que, como Tú sabes, ha sido vertida injustamente!
RATCLIFF: ¡Basta ya! ¡La hora de vuestra muerte ha llegado!
RIVERS: Venid, Grey…; venid Vaughan…; abracémonos. ¡Adiós! ¡Hasta que nos hallemos otra vez en el Cielo!
Salen.