La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III BRAKENBURY: Me refiero al lord Protector.
REINA ISABEL: ¡El lord del Cielo le proteja de ese título real! ¿Ha puesto una barrera entre el amor de mis hijos y yo? ¡Soy su madre! ¿Quién podrá impedirme que los vea?
DUQUESA: Soy la madre de su padre; quiero verlos.
ANA: Yo soy su tía por alianza y su madre por cariño. Así, conducidme ante ellos. Cargo con tu falta y asumo tu oficio bajo mi responsabilidad.
BRAKENBURY: No, señora; no. No puedo abandonarlo así. Estoy comprometido por juramento, y, por tanto, perdonadme.
Sale BRAKENBURY y entra STANLEY.
STANLEY: Señoras, os encontrara una hora más tarde y hubiera podido saludar a Su Gracia la duquesa de York como madre y augusta espectadora de dos bellas reinas. (A la DUQUESA DE GLOUCESTER). Venid, señora; debéis presentaros inmediatamente en Westminster, para ser coronada allí como esposa del rey Ricardo.
REINA ISABEL: ¡Ah! ¡Cortad el lazo de mi corpiño! ¡Que pueda latir mi oprimido corazón, o voy a desvanecerme con esta mortal noticia!
ANA: ¡Siniestro informe! ¡Oh aborrecida nueva!
DORSET: ¡Valor, querida madre! ¿Cómo se halla Vuestra Gracia?