La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III Ante la Torre.
Entran, de un lado la REINA ISABEL, la DUQUESA DE YORK y el MARQUÉS DE DORSET; y del otro, ANA[86], duquesa de Gloucester, acompañando a LADY MARGARITA PLANTAGENET, hija de CLARENCE.
DUQUESA: ¿Quién se acerca?… ¿Mi sobrina[87] Plantagenet, de la mano de su tÃa la amable Gloucester? Por mi vida, que se dirige a la Torre, por puro afecto de corazón, para saludar al tierno prÃncipe. ¡Bien hallada, hija!
ANA: ¡Dios conceda a Vuestra Gracia felices y dichosos dÃas!
REINA ISABEL: ¡Como igualmente a vos, querida hermana! ¿Vais muy lejos?
ANA: No más que a la Torre, y, a lo que presumo, con las mismas intenciones que vosotras: a felicitar allà al joven prÃncipe.
REINA ISABEL: Gracias, querida hermana; entraremos todas juntas…
Entra BRAKENBURY.
Y a propósito: he aquà al alcalde, que llega. Señor alcalde, por favor, os ruego: ¿cómo están el prÃncipe y mi hijo el joven York?
BRAKENBURY: Muy bien, querida señora; pero perdonadme que no pueda permitiros visitarlo. El rey me lo ha prohibido terminantemente.
REINA ISABEL: ¡El rey! ¿Cuál?
