La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III BUCKINGHAM: Mañana, entonces, vendremos para acompañar a Vuestra Gracia y así despedirnos de vos con el corazón rebosante de alegría.
GLOUCESTER: (A los Obispos). Venid, continuemos nuestros piadosos ejercicios… ¡Adiós, primo!… ¡Adiós, gentiles amigos!
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