La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III REINA ISABEL: ¡Adiós, tú, que tan tristemente acoges tu grandeza!
ANA: ¡Adiós, pobre alma, que de ella te despides!
DUQUESA: (A DORSET). ¡Ve tú a unirte a Richmond y que la buena fortuna te guÃe! (A ANA). Ve tú a Ricardo, y que los ángeles bondadosos te acojan. (A la REINA ISABEL). Ve tú al santuario, y que los santos pensamientos te consuelen. ¡Yo, a la tumba, donde la paz y el descanso reposen conmigo!… ¡Ochenta y tantos años de dolor he contemplado, y cada hora de alegrÃa la he pagado con una semana de pesares!
REINA ISABEL: ¡Esperad! ¡Dirigid todavÃa conmigo una mirada a la Torre! ¡Piedad, vetustas piedras, de esos tiernos infantes, a quien la envidia aprisionó en vuestros muros! ¡Cuna cruel para tan preciosos seres! ¡Ruda y salvaje nodriza! ¡Triste y vieja compañera de juegos de los tiernos prÃncipes, tratad bien a mis niños! ¡Asà te lo pide mi loco dolor al despedirse de vuestras piedras!
Salen.