La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III REY RICARDO: Pues bien; será entonces lo que hagas. Dos mortales enemigos contrarios a mi reposo y turbadores de mi dulce sueño, son los que designo a tu fidelidad. Tyrrell, hablo de los bastardos que están en la Torre.
TYRRELL: Procuradme los medios de llegar hasta ellos, y yo os libraré pronto del miedo que os inspiran.
REY RICARDO: ¡Cantas una dulce música! ¡Escucha! ¡Acércate, Tyrrell! Ve, usa de esta prenda[96]… Levántate y aplica los oídos. (Cuchichean). No hay que hacer más que eso… Me dices que ya está hecho, y te estimaré y elevaré en dignidad.
TYRRELL: Voy a despacharlo a toda prisa.
REY RICARDO: ¿Tendré noticias tuyas antes de acostarme?
TYRRELL: Las tendréis, señor. (Sale).
Vuelve a entrar BUCKINGHAM.
BUCKINGHAM: Milord, he reflexionado acerca de la última petición que me habéis dirigido.
REY RICARDO: Bien; dejemos eso. Dorset ha ido a reunirse con Richmond.
BUCKINGHAM: He oído la noticia, milord.
REY RICARDO: Stanley, él es hijo de nuestra esposa… Vigiladlos.