La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III REY RICARDO: ¡Y qué! ¡Nuestro ejército es tres veces mayor! Además, el nombre del rey es un baluarte inexpugnable, de que carecen nuestros adversarios. ¡Arriba con la tienda!… ¡Venid nobles caballeros; inspeccionemos las ventajas del campo! Llamad a algunos de pericia segura. No descuidemos la disciplina; procedamos sin dilación, pues señores, mañana será un dÃa de prueba. (Salen).
Entran, por otro lado del campo, RICHMOND y otros Lores. Algunos Soldados levantan la tienda de RICHMOND.
RICHMOND: El sol, fatigado, se ha puesto entre arreboles de oro, y por la estela brillante de su flamÃgero carro, augura para mañana un espléndido dÃa. ¡Sir William Brandon, vos llevaréis mi estandarte! Traedme tinta y papel a mi tienda… Trazaré la forma y plan de batalla, designaré a cada jefe su puesto especial y distribuiré en justas proporciones nuestro pequeño ejército. ¡Milord de Oxford, sir Walter Brandon y vos, sir Walter Herbert, quedaos conmigo! El conde de Pembroke conservará su regimiento. Buen capitán Blount, dadle en nombre mÃo las buenas noches; decidle al conde que a las dos de la mañana deseo verle en mi tienda. ¡Hacedme todavÃa un favor, querido capitán! ¿Sabéis dónde está el cuartel de lord Stanley?