La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III BLOUNT: A no ser que haya confundido sus colores (lo que estoy seguro que no) su regimiento debe de acampar a una media milla al sur del poderoso ejército real.
RICHMOND: Si fuera posible, sin peligro, amable Blount, darle de mi parte las buenas noches y entregarle en mi nombre esta interesantísima nota…
BLOUNT: ¡Aún con riesgo de mi vida, milord, lo intentaré! Y ahora, que Dios os conceda esta noche un sueño tranquilo.
RICHMOND: ¡Buenas noches, buen capitán Blount! Venid caballeros; pongámonos de acuerdo para las operaciones de mañana. ¡A mi tienda, que el viento es áspero y frío! (Penetran en la tienda).
Entran en su tienda el REY RICARDO, NORFOLK, RATCLIFF y CATESBY.
REY RICARDO: ¿Qué hora es?
CATESBY: La de cenar, milord; son las nueve.
REY RICARDO: ¡No quiero cenar esta noche! Dadme tinta y papel. Qué, ¿está mi visera más holgada que antes y habéis puesto en mi tienda toda mi armadura?
CATESBY: Sí, mi soberano; todo está listo.
REY RICARDO: ¡Buen Norfolk, retírate a tu puesto! ¡Vigila cuidadosamente! ¡Escoge centinelas de confianza!
NORFOLK: ¡Voy, milord!