La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III REY RICARDO: ¡Levántate mañana con la alondra, querido Norfolk!
NORFOLK: ¡Contad con ello, milord! (Sale).
REY RICARDO: ¡Ratcliff!
RATCLIFF: ¿Milord?
REY RICARDO: ¡EnvÃa un persevante de armas al regimiento de Stanley a decirle que acuda con sus tropas antes de salir el sol, si no quiere que su hijo George caiga al insondable abismo de la eterna noche! ¡Llenadme un vaso de vino!… ¡Traedme una luz!… (A CATESBY). ¡Ensilla mi blanco Surrey para la batalla de mañana!… Cuida de que la madera de mi lanza sea sólida y no pese demasiado… ¡Ratcliff!
RATCLIFF: ¿Milord?
REY RICARDO: ¿Has visto al melancólico lord Northumberland?
RATCLIFF: ¡Thomas, el conde de Surrey y él iban, a la hora de acostarse las gallinas, de pelotón en pelotón recorriendo el ejército y animando a los soldados!
REY RICARDO: Bien; estoy satisfecho… ¡Dame un vaso de vino!… ¡No tengo ya la vivacidad de espÃritu ni la alegrÃa de alma que tuve en otro tiempo!… Ponle ahÃ… ¿Hay preparado papel y tinta?
RATCLIFF: SÃ, milord.