La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III GLOUCESTER: ¡Es una injusta contienda el querer vengarte de quien te adora!
ANA: ¡Es contienda justa y razonable quererme vengar de quien mató a mi esposo!
GLOUCESTER: ¡El que te privó de tu esposo quiere procurarte otro mejor, señora!
ANA: ¡Otro mejor no respira sobre la tierra!
GLOUCESTER: ¡Vive y te ama con exceso!
ANA: ¡Su nombre!
GLOUCESTER: ¡Plantagenet[16]!
ANA: ¡Claro, ese era él!
GLOUCESTER: ¡Uno del mismo nombre pero preferible por naturaleza!
ANA: ¿Dónde está?
GLOUCESTER: ¡AquÃ!(Lady Ana le escupe el rostro). ¿Por qué me escupes?
ANA: ¡Ojalá fuera para ti mortal veneno!
GLOUCESTER: ¡Jamás saldrÃa veneno de sitio tal encantador!
ANA: ¡Jamás caerÃa sobre más inmundo sapo! ¡Fuera de mi vista! ¡Inficionas mis ojos!
GLOUCESTER: ¡Tus ojos, dulce señora, han inficionado los mÃos!
ANA: ¡Asà fueran basiliscos, para darte la muerte!