La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III ANA: ¿Qué es ello?
GLOUCESTER: Que tengáis a bien dejar estos tristes cuidados a quien esté más indicado para doliente, y os encaminéis a descansar a Crosby-Place[19], donde después que yo haya sepultado solemnemente a este rey en el monasterio de Chertsey y regado su tumba con mis lágrimas de arrepentimiento, iré con toda diligencia a ofreceros mis respetos. Por varias razones que ignoráis, os suplico me concedáis esta gracia.
ANA: De todo corazón y me alegro mucho también de veros tan arrepentido. ¡Tressel, y vos, Berkley[20], acompañadme!
GLOUCESTER: Dadme vuestro adiós.
ANA: Es más de lo que merecéis. Pero apuesto que me enseñáis de tal modo a adular, imaginaos que os lo he dado ya.
Salen Lady ANA, TRESSEL y BERKLEY.
GLOUCESTER: ¡Levantad el cuerpo, señores!
CABALLERO: ¿Hacia Chertsey, noble lord?
GLOUCESTER: ¡No, a White-Friars[21]! ¡Esperadme allí!
Sale el resto del cortejo con el cadáver.