La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III GLOUCESTER: ¡Antes que fueseis reina[33], sÃ, y que vuestro esposo fuera rey[34], era yo la bestia de carga de todos sus asuntos, el exterminador de todos sus orgullosos adversarios, el remunerador liberal de sus amigos! ¡Para coronar su sangre he vertido la mÃa propia!
REINA MARGARITA: (Aparte). ¡SÃ, y otra más preciosa que la de él y la tuya!
GLOUCESTER: ¡En cuyo tiempo vos y vuestro esposo Grey erais partidarios[35] de la casa de Lancaster! ¡Y también vos, Rivers!… ¿No fue muerto vuestro marido en Saint-Albans, en el ejército de Margarita[36]? ¡Dejadme que os recuerde, por si lo olvidáis, quién fuisteis y quién sois, asà como quién soy yo y lo que sido!
REINA MARGARITA: (Aparte). ¡Un infame asesino, y todavÃa lo eres!
GLOUCESTER: ¡El pobre Clarence abandonó a su padre Warwick[37] y fue perjuro a sà mismo!… ¡Que Jesús le perdone!
REINA MARGARITA:(Aparte). ¡Que Dios le castigue!