La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III Pero ¡basta! ¡Aquà están mis ejecutores! Vamos a ver, mis bravos, fuertes y resueltos camaradas: ¿estáis ya dispuestos a ultimar este asunto?
ASESINO PRIMERO: Estamos, milord, y venimos por la orden para poder entrar donde se encuentre.
GLOUCESTER: ¡Bien pensado! Aquà la tengo.(Les da la orden). ¡Cuando hayáis terminado, volvéis a Crosby-Place! Pero, señores, sed prontos en la ejecución; permaneced inconmovibles, sin dar oÃdos a sus súplicas, pues Clarence es un buen orador, y tal vez pudiera volver vuestros corazones a la piedad, si le atendéis.
ASESINO PRIMERO: ¡Bah, bah, milord! ¡No nos pondremos a charlar! ¡Los habladores no son hombres de acción! ¡Estad seguro de que usaremos nuestras manos y no nuestras lenguas!
GLOUCESTER: ¡Que vuestros ojos dejen caer piedras de molino cuando los suyos derramen lágrimas! ¡Me gustáis, muchachos!… ¡A vuestro negocio inmediatamente! ¡Id, id, despachad!
ASESINO SEGUNDO: ¡Allá vamos, noble lord!
Salen.