La tragedia de Ricardo III
La tragedia de Ricardo III GLOUCESTER: ¡Asà procedo yo siempre, (Aparte.) con buen acuerdo…; pues de haber maldecido ahora, me hubiera maldecido a mi propio!
Entra Catesby[41].
CATESBY: ¡Señora, Su Majestad os llama…(A RICARDO.) asà como a Vuestra Gracia…, y a vosotros, nobles lores!
REINA ISABEL: ¡Vamos Catesby!… Lores, ¿queréis acompañarme?
RIVERS: Seguimos a Vuestra Gracia.
Salen todos, menos GLOUCESTER.
GLOUCESTER: ¡Hago daño y grito el primero! ¡Las malas acciones que urdo secretamente las coloco sobre la gravosa carga de los demás! Clarence a quien en verdad arrojé a las sombras es llorado por mà ante estos infelices crédulos de Stanley, Hastings y Buckingham, y les digo que es la reina y sus allegados quienes excitan al rey contra el duque, mi hermano. ¡Y al punto lo creen! ¡Y, sin más, me incitan a vengarme de Rivers, de Vaughan y de Grey! Pero suspiro entonces, y citándoles un texto de la Escritura, les digo que Dios nos manda devolver bien por mal. Y asÃ, cubro las desnudeces de mi villanÃa con algunos trozos viejos cogidos de los libros sagrados, y les parezco un santo, mientras represento el papel de demonio.
Entran dos Asesinos.