La tragedia de Ricardo III

La tragedia de Ricardo III

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CATESBY: Estos dos príncipes os tienen en alta estima. (Aparte). Pues estiman que tu cabeza estará bien alta sobre el Puente[64].

HASTINGS: Lo sé, y bien merecido lo tengo.

Entra STANLEY.

¡Llegaos, llegaos! ¿Dónde está vuestra jabalina, hombre? ¿Teméis al jabalí y vais tan indefenso?

STANLEY: ¡Buenos días, milord, y buenos días, Catesby!… Podéis reíros; pero ¡por la Santa Cruz!, no me gustan esos consejos separados, no.

HASTINGS: Milord, estimo tanto como vos la vida, y protesto que nunca en mis días me fue tan preciosa como ahora. ¿Pensáis que, de no estar yo cierto de nuestra seguridad, tendría este aspecto triunfante?

STANLEY: Los lores de Pomfret, cuando salieron a caballo de Londres, estaban alegres, creíanse seguros, y, verdaderamente, no tenían motivos de desconfianza. Y, sin embargo, ved qué pronto se ha nublado su día. Este súbito golpe de rencor me inquieta. ¡Dios quiera, digo, que todo esto no sea sino vagos temores! Qué ¿nos encaminamos hacia la Torre? El día avanza.

HASTINGS: Vamos, vamos; tengo algo que deciros… ¿No lo adivináis, milord? Hoy han sido decapitados los lores de que hablabais.

STANLEY: Por su lealtad, eran más dignos de llevar sus cabezas que algunos de los que les han acusado sus dignidades. Pero vamos, milord, partamos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker