Las alegres comadres de Windsor

Las alegres comadres de Windsor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

POCOFONDO.—Sobre mi fe, señor Ford, que esto no está bien. Os hacéis agravio vos mismo.

EVANS.—Señor Ford, deberíais rezar en vez de entregaros a las imaginaciones de vuestro corazón. Esto no es más que celos.

Ford. —Bueno. El que busco no está aquí.

PAGE.—No: ni en parte alguna que no sea vuestro cerebro.

FORD.—Ayudadme a registrar la casa nada más que esta vez; y si no encontramos lo que busco, no tengáis misericordia conmigo; hacedme para siempre el tema de vuestra charla de sobremesa, y que se diga de mí en todas partes: «celoso como Ford, que registró una cáscara de nuez para encontrar al amante de su esposa». Dadme una sola vez esta satisfacción: busquemos esta vez.

Sra. FORD.—¡Hola! ¡Eh! ¡Señora Page! Bajad con la anciana, que mi esposo necesita ir a la habitación.

FORD.—¡Anciana! ¿Qué anciana es ésa?

Sra. FORD.—La tía de mi doncella, la anciana de Brentford.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker