Las alegres comadres de Windsor
Las alegres comadres de Windsor FALSTAFF.—¿Qué decÃs vosotros, Scarlet y Juan?
BARDOLFO.—Por mi parte, lo que digo es que el caballero bebió hasta perder los cinco sentimientos.
EVANS.—Los cinco sentidos, se dice. ¡Santo Dios! ¡Qué ignorancia!
BARDOLFO.—Y estando achispado, le arreglaron las cuentas, como dicen, y asà se acabó el cuento.
SLENDER.—SÃ, y entonces hablaste en latÃn pero no importa. Nunca, jamás me emborracharé mientras viva otra vez, sino en honrada y buena sociedad, a causa de este percance. Si me emborracho, me emborracharé con los que tienen temor de Dios, y no con ebrios bribones.
EVANS.—Que Dios me juzgue, como es cierto que ese es un propósito de virtud.
FALSTAFF.—OÃs, señores, que todos esos cargos han sido negados. ¿Lo oÃs?
Entra Ana Page, trayendo vino, seguida por la Sra. Ford y la Sra. Page
PAGE.—No, hija. Llévate el vino. Beberemos allá dentro.
Sale Ana Page
SLENDER.—¡Oh cielos! Esta es la señorita Ana Page.
PAGE.—¿Cómo va, señora Ford?