Las alegres comadres de Windsor

Las alegres comadres de Windsor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ESCENA V

Otra parte del Parque

Entra FALSTAFF disfrazado y con una cabeza postiza de gamo

FALSTAFF.—La campana de Windsor ha sonado las doce; y ahora, que me asistan los dioses de sangre ardorosa. Acuérdate, Júpiter, de que por tu Europa fuiste toro: llevabas el amor en tus cuernos. ¡Oh poderoso amor! ¡Que bajo ciertos aspectos haces de la bestia un ser humano, y bajo otros haces del hombre una bestia! También ¡oh Júpiter! por amor a Leda fuiste cisne. ¡Oh amor omnipotente! ¡Qué cerca pusiste al dios de parecer un ganso! Primero, una falta cometida bajo la forma de una bestia; falta bestial; ¡oh Júpiter! Y en seguida otra falta bajo la apariencia de una ave; falta volante. Cuando los dioses hacen tales faltas, ¿qué haremos los pobres hombres? Por mi parte, soy ahora un ciervo de Windsor, el más gordo de los del bosque, según creo. Envíame ¡oh Júpiter! un buen tiempo de brama. Pero ¿quién viene? ¿Es acaso mi cierva?

Entran la Sra. Ford y la Sra. Page

Sra. FORD.—¿Estás aquí, sir Juan, gamo, gamo mío?

FALSTAFF.—¿Es mi cierva de pequeña cola negra? Que lluevan patatas; que los truenos canten la tonada de «las mangas verdes», que caigan por granizo confites azucarados: que haya una borrasca de todas las tentaciones; yo me refugiaré siempre aquí. (La abraza.)


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker