Mucho ruido y pocas nueces

Mucho ruido y pocas nueces

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

LEONATO.— Llamadla, hermano; he aquí al fraile ya.

Sale ANTONIO.

DON PEDRO.— Buenos días, Benedicto. Pero ¿qué os pasa que tenéis esa cara de febrero, llena de hielo, tormenta y nubarrones?

CLAUDIO.— Supongo que piensa en lo del toro bravo. ¡Vamos! No tengas miedo, hombre; te doraremos las astas, y toda Europa se regocijará contigo, como antaño Europa con el ardiente Jove cuando representó el papel de noble bestia enamorada.

BENEDICTO.— Júpiter toro, señor, tuvo un mugido amable. Y algún toro extraño ha debido de saltar la vaca de vuestro padre, y de la noble empresa resultó, sin duda, un ternero que se os parece, pues tenéis justamente su berrido.

CLAUDIO.— Os adeudo esto. He aquí otra cuenta que arreglar. (Vuelve a entrar ANTONIO con las damas enmascaradas.) ¿Cuál es la dama con que he de hacer pareja?

ANTONIO.— Hela aquí, y yo os la entrego.

CLAUDIO.— ¡Cómo! Entonces me pertenece. Dejadme ver vuestro rostro, hermosa.

LEONATO.— No, no lo veréis hasta que hayáis aceptado de su mano ante este fraile y jurado casaros con ella.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker