Mucho ruido y pocas nueces

Mucho ruido y pocas nueces

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

BENEDICTO.— Para salvarme o para perderme, una de las dos cosas. Signior Leonato, la verdad es ésta, buen signior: vuestra sobrina me mira con ojos favorables.

LEONATO.— Los que le ha prestado mi hija; ésta es la pura verdad.

BENEDICTO.— Y yo la recompenso con ojos de amor.

LEONATO.— Ojos que, según colijo, debéis a mí, a Claudio y al príncipe. Mas, ¿qué deseáis?

BENEDICTO.— Vuestra respuesta, señor, es enigmática. Pero en cuanto a mi deseo es que vuestro buen deseo esté conforme con nuestros deseos, para unirme hoy a ella en estado de honroso matrimonio.

LEONATO.— Mi corazón está con vuestro parecer.

FRAILE.— Y mi ayuda. Aquí llegan el príncipe y Claudio.

Entran DON PEDRO y CLAUDIO con acompañamiento.

DON PEDRO.— Buenos días a esta noble reunión.

LEONATO.— Buenos días, príncipe; buenos días, Claudio. Os esperábamos. ¿Estáis por fin dispuesto a casaros hoy con la hija de mi hermano?

CLAUDIO.— Me atengo a mi promesa, aunque fuera la dama una etíope.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker