Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces CLAUDIO.— Hero tiene por seguro que fallecerá, pues dice que morirá si él no la ama, y morirá antes de declararle su amor, y morirá también si él la corteja antes que ceder un ápice de su acostumbrado espÃritu de contradicción.
DON PEDRO.— Y hace bien. Si le manifestase la ternura de su afecto, serÃa probable que la desdeñara, pues el individuo —como todos sabéis— es de condición desdeñosa.
CLAUDIO.— Pero es un apuesto caballero.
DON PEDRO.— En efecto, posee un feliz exterior.
CLAUDIO.— Y en Dios y en mi alma, muy discreto.
DON PEDRO.— A la verdad, muestra a veces ciertos destellos que se parecen al ingenio.
LEONATO.— Y le tengo por valiente.
DON PEDRO.— Como Héctor, os aseguro; y en dirimir contiendas podéis decir que es prudente, pues las evita con gran discreción o las acomete con temor cristianÃsimo.
LEONATO.— Si teme a Dios, necesariamente será pacÃfico; si quebranta la paz, debe entrar en la liza temeroso y temblando.