Mucho ruido y pocas nueces

Mucho ruido y pocas nueces

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

LEONATO.— Ahorcarla primero y sacárosla después.

DON PEDRO.— ¡Cómo! ¿Suspirar por un dolor de muelas?

LEONATO.— ¿Es otra cosa sino un flujo o gusanillo?

BENEDICTO.— Bien; todo el mundo sabe dominar el mal, menos el que lo padece.

CLAUDIO.— No obstante, digo que está enamorado.

DON PEDRO.— No se advierte en él rareza alguna, a no ser el capricho de disfrazarse con trajes extraños; como hoy de holandés, mañana de francés, o a la usanza de dos naciones a un tiempo, a saber, de alemán de cintura para abajo, todo gregüescos, y de español de cintura para arriba, ropilla no más. A no ser que le dé el capricho por esta locura, como parece que le da, no está loco por otro capricho, como queréis suponer.

CLAUDIO.— Si no está enamorado de alguna mujer, no hay que dar crédito a signos antiguos. Se cepilla el sombrero por la mañana. ¿Qué indica eso?

DON PEDRO.— ¿Le ha visto alguien en casa del barbero?

CLAUDIO.— No, pero se le ha visto con el oficial del barbero, y el antiguo adorno de sus mejillas ha servido ya para rellenar pelotas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker