Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces Delante de la casa de Leonato.
Entran LEONATO, HERO, BEATRIZ y otros personajes, con un MENSAJERO.
LEONATO.— Veo por esta carta que don Pedro de Aragón llega esta noche a Mesina.
MENSAJERO.— Debe de hallarse muy próximo, pues no estaba a tres leguas de aquà cuando le he dejado.
LEONATO.— ¿Cuántos caballeros habéis perdido en esta acción?
MENSAJERO.— Sólo unos pocos de cierto rango, y ninguno de renombre.
LEONATO.— Una victoria vale por dos cuando el vencedor regresa al hogar con las filas completas. Hallo aquà que don Pedro ha colmado de honores a un florentino llamado Claudio.
MENSAJERO.— Muy merecidos por su parte y justamente otorgados por don Pedro. Ha superado las promesas de su edad, realizando bajo apariencias de cordero hazañas de león. Verdaderamente, ha superado las mejores esperanzas a un extremo que no esperéis pueda deciros cómo.
LEONATO.— Tiene aquà en Mesina un tÃo que se alegrará muchÃsimo al saberlo.
MENSAJERO.— Ya le he enviado unas cartas y ha mostrado sumo júbilo; a un grado tal que el gozo no pudo exteriorizarse con la moderación debida sin una marca de tristeza.
