Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces Aposento en la casa de Leonato.
Entran HERO, MARGARITA y ÚRSULA.
HERO.— Buena Úrsula, despierta a mi prima Beatriz y suplÃcala que se levante.
ÚRSULA.— Voy, señora.
HERO.— Y dile que venga aquÃ.
ÚRSULA.— Está bien. (Sale.)
MARGARITA.— En verdad, creo que os sentarÃa mejor el otro rebato.
HERO.— No, buena Marga, por favor, quiero llevar este.
MARGARITA.— Por mi fe que no es tan bonito, y estoy segura de que vuestra prima será del mismo parecer.
HERO.— Mi prima es una loca y tú eres otra. No llevaré sino este.
MARGARITA.— HallarÃa precioso este nuevo añadido, si el cabello fuera un poco más oscuro. En cuanto al vestido, a fe que está confeccionado a la última moda. He visto el de la duquesa de Milán, que tanto ensalzan.
HERO.— ¡Oh! Dicen que excede a toda ponderación.
