Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces LEONATO.— A sus órdenes. Voy ahora mismo. (Salen LEONATO y el MENSAJERO.)
DOGBERRY.— Id, buen compañero, id en busca de Francisco Seacoal. Decidle que traiga su pluma y tintero a la cárcel. Vamos ahora a «examinar» a esos hombres.
VERGES.— Y es menester hacerlo con chispa.
DOGBERRY.— Eso no ha de faltarnos, os lo garantizo. Hay aquà (Tocándose la frente.) lo que obligará a cantar a algunos de ellos. Buscad sólo al sabio escribiente para que extienda nuestra «excomunión» y juntaos conmigo en la cárcel. (Salen.)