Mucho ruido y pocas nueces
Mucho ruido y pocas nueces Interior de una iglesia.
Entran DON PEDRO, DON JUAN, LEONATO, FRAY FRANCISCO, CLAUDIO, BENEDICTO, HERO, BEATRIZ, etc.
LEONATO.— Vamos, FRAY FRANCISCO, sed breve: ateneos a la simple fórmula del matrimonio, y después expondréis sus deberes particulares.
FRAILE.— ¿VenÃs aquÃ, señor, a casar a esta dama?
CLAUDIO.— No.
LEONATO.— A ser casado con ella, padre; vos sois quien viene a casarle con ella.
FRAILE.— Señora, venÃs aquà a casaros con este conde.
HERO.— Vengo.
FRAILE.— Si alguno de vosotros dos sabe de algún impedimento Ãntimo que se oponga a que seáis enlazados, os invito, por la salvación de vuestras almas, a que lo declaréis.
CLAUDIO.— ¿Sabéis de alguno, Hero?
HERO.— De ninguno, mi señor.
FRAILE.— ¿Sabéis vos de alguno, conde?
LEONATO.— Me atrevo a contestar por él: de ninguno.
CLAUDIO.— ¡Oh! ¡A cuánto se atreven los hombres! ¡Cuánto osan hacer! ¡Cuánto hacen diariamente, sin saber lo que hacen!
