Otelo
Otelo lo que el cielo impidió a los otomanos?[17]
Por decencia cristiana, ¡basta de barbarie!
El que ceda a la furia con su acero
desprecia su alma: cae muerto si se mueve.
¡Que calle esa horrible campana! Espanta
el decoro de la isla. ¿Qué ocurre, señores?
Honrado Yago, que pareces muerto de pena,
habla. ¿Quién ha sido? Por tu lealtad te lo ordeno.
YAGO
No sé. Estaban tan amigos, ahora mismo;
por su trato parecían recién casados
antes de acostarse. Y en un momento,
cual si un astro los hubiese enloquecido[18],
sacan las espadas y se atacan uno a otro
en cruel enfrentamiento. No puedo explicar
cómo empezó esta riña tan absurda.
¡Así hubiera perdido en glorioso combate
las piernas que a verla me trajeron!
OTELO
Casio, ¿cómo habéis podido desquiciaros?
CASIO
Excusadme, os lo suplico. No puedo hablar.
OTELO
Noble Montano, siempre fuisteis respetado.
El decoro y dignidad de vuestra juventud
son bien notorios y grande es vuestro nombre